A matter of scale

PRUDENCE, Paul, Scholar’s rocks, The inner animating spirit of mind and matter, Reliquiae Vol 8 No 1 (Spring 2020), Edited by Autumn Richardson & Richard Skelton

Nota previa: Las gongshi o piedras esculturales (“scholar rocks” en inglés), son el término para las piedras apreciadas por los eruditos chinos -desde la dinastía Song y también como una parte importante del arte confuciano-. Se usan como piedras de jardín. Se valora que sean formaciones naturales aunque también se fabrican. Sobre todo de piedra caliza, que es soluble al agua, las piedras esculpidas se lanzaban a un lago para borrar las huellas de haber sido creadas por el hombre. 

El artista sonoro y pensador inglés Paul Prudence, elabora una reflexión poética entorno a esta relación entre la tecnología y la geología en varios de sus escritos, recuperando esa forma de observación y escrutinio especulativo de Roger Callois en su libro “piedras”.   

Prudence resalta que estas piedras Gongshi, coleccionadas en China desde la dinastía Song, son muy valoradas por su capacidad de evocar mundos en miniatura, configurando pequeñas topografías que resuenan con escalas más grandes del paisaje. Esta resonancia provoca a la imaginación humana, que se proyecta en las formas de estos micromundos geológicos. 

“El tiempo fluye a través del agua y el tiempo fluye a través de las piedras, transformándolas en mundos-espejo a través de la erosión. Y con más tiempo estas corrientes de piedra se convierten en cavernas, que excavan en las fundaciones de nuestros mundos subconscientes. Estas cavernas y otras cámaras sin luz solar son los escondites perfectos para los habitantes soñados de nuestras imaginaciones inflamadas. La naturaleza ha convocado sus fuerzas ciegas para crear una dimensión fractal, donde cada réplica de piedra muestra todos los procesos por los que el mundo se revela por completo (y se comprende) a sí mismo. Ecos menguados de las características de la propia tierra, las piedras esculturales nos dan un enfoque para estudiar este sentido de introspección planetaria. El yo soy de la naturaleza se moldea con la forma de una consciencia sólida en la que se manifiestan las memorias geológicas de un mundo anterior. Los fantasmas de las historias estratificadas caen torrentes a lo largo del tiempo y dejan sus marcas en la roca como tótems o escrituras, o como pequeños mundos, completos ”. P. 26 

Miniaturización y dimensionalidad 

La imaginación cae en esta otra escala liliputiense, se mueve entre dimensiones, conectándolas en un viaje hacia lo pequeño, donde se encuentra con los grandes paisajes imitados por estas piedras, un archivo geológico. “Como artefactos de compresión lírica actúan como llaves al todo. Estas pequeñas réplicas de prospectos más grandes justifican aquella máxima (well word Maxim), de conectividad y continuidad, como arriba es abajo”. p. 27 

No somos los únicos habitantes de este nuevo mundo, sino que los líquenes y esporas realizan un guión, escritura gráfica (graphic script) en la piedra, formando laberintos, estrellas o líneas. 

“Estos pequeños laberintos como cartas forman cifrados naturales. Esto es metamorfismo como criptografía, cuando la naturaleza codifica estas escrituras inescrutables en la roca. A veces las escrituras jeroglíficas parecen animales o demonios, de modo que este vocabulario lírico funciona también como un sistema de adivinación. Los ojos rastrean oráculos y presagios en sus laberintos de rompecabezas.”  p. 28 

THE POWER OF TEN, Eames (oil sobre la escala. 

Este movimiento entre escalas conforma un desplazamiento incorpóreo, las figuras y formas se van convirtiendo en ruido, como en el film Powers of ten, de los Eames, y se desintegran en un ruido, de caos sin sentido. Este desciframiento de la escala nos da una perspectiva donde las distancias dilatan y encogen el tiempo, no sólo el espacio. La tierra se convierte en algo efímero, líquido. 

Las escrituras de las piedras-nube. 

En estas piedras hay una caligrafía nubosa. Un “topocosmos” donde la escritura y la geología se encriptan en un único código. 

Esta conexión entre las nubes y las piedras es algo que vieron tanto los geólogos como los taoístas, que son capaces de acoger estas distintas temporalidades en la meditación. “Ven las nubes y las piedras como tokens de un continuum más profundo. […] Forman comunidad con las piedras y encuentran comunidad con las nubes En la meditación lítica (o introspección temporal profunda), son atraídos hacia la totalidad de la indivisibilidad material sin tiempo”. p. 31. 

Las nubes para el taoísmo representan una sabiduría de la indiferencia, que simboliza la aniquilación que se debe realizar para renunciar al ser mortal. Frente a la temporalidad de la roca nos hacemos insignificantes. 

“Si las nubes simbolizan lo efímero de lo humano, entonces las piedras afirman los límites de la agencia humana. Y es así que ambas, nubes y piedras, han encontrado su camino entre el inconsciente colectivo como símbolos de nuestras cuestiones metafísicas más profundas sobre la naturaleza de la impermanencia y la paradoja del tiempo”. p. 32. 

Escritura Hidrodinámica. 

Algunas piedras son “jeroglíficos cinéticos” por la cantidad de registros que tienen. Del mismo modo que la escritura mágica de Michaux, 

“Esta escritura flota en el espacio como cargada de electricidad o de partículas ionizadas de trazos persistentes. Ligadoras licuadas que sugieren el fluir del agua: visualizaciones de datos reales de la dinámica de fluidos. […] Esta partitura turbulenta de garabatos hidrográficos es una escritura de forma pura.” p. 33 

La imagen que generan los rastros del agua sobre las piedras es en realidad una imagen de sí misma. La piedra se convierte en una caricatura de ella misma, una reverberación de “memoria líquida” que se convierte en escultura, la erosión del agua como una eco-localización temporal. Cada estría es una línea críptica de un memorial, un almanaque, un archivo de “memoria lítica”. Quizás alguna de esas piedras, dice Prudence, tendrá guardada la memoria de una trayectoria astral que aún desconocemos. 

Ofrecimientos raros

“A través de un proceso de erosión, la naturaleza ha  fabricado piedras como extraños ofrecimientos a la imaginación humana” p. 35. Se convierten en totems para nosotros, o talismanes que nos provocan obsesiones, en ellas observamos intenciones, o deseos. 

Proyectamos en ellas nuestros secretos, fantasmas geológicos en nuestro inconsciente colectivo, donde lo percibido y lo proyectado se fusionan en una “resonancia metamórfica” que nos envía mensajes del mineral a la mente. “Este es el constante barajar de la mitología, la historia y el texto a través de los paisajes que nos rodean en los paisajes de nuestra imaginación” p. 37

Estas piedras conforman un sistema, una máquina que reconecta nuestros mundos interiores y exteriores, 

“Son portales a los mantos fundidos de la psique y sus habitantes inventados. Y lo mejor de todo es que estas visiones son sugeridas por la naturaleza – la colaboradora más innata y honesta de nuestra imaginación-“. p. 37. 

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