La imaginación sonora

Auralizando en la sonosfera: vocabulario para el sonido interno y la emisión del sonido. 

Pauline Oliveros 

Libro: Escucha, por favor. 13 textos sobre sonido para el arte reciente. Jose Luis Espejo editor. Exit publicaciones. Madrid. 2019. Resumen. Enero 2020.  


En el artículo Oliveros define lo que concibe como sonosfera y auralización. La sonosfera sería nuestro entorno, el medio en el que vivimos, pero desde una perspectiva sonora. Es “la envoltura sónica de la tierra”, donde el estrato biosférico está entrelazado con el estrato tecnosférico. (Buscar tecnosfera). 

“Los humanos perciben la Sonosfera según el ancho de banda y las frecuencias resonantes y mecánicas del oído, la piel, los huesos, los meridianos, los fluidos y otros órganos y tejidos del cuerpo tal y como están conectados a la tierra y sus estratos desde el núcleo hasta los campos magnéticos, y según son transmitidos y percibidos por la corteza auditiva y el sistema nervioso (Todo ello con gran variación de curso). Todas las células de la Tierra y el cuerpo vibran”. P. 15. 

Muy interesante como ya desde el principio concibe al ser humano y su capacidad perceptiva, así como la tecnología, como un todo entrelazado con una tierra que considera a su vez vibrante. 

Ella afirma que en nuestra cultura prevalece lo visual y por ello nos faltan palabras para definir la experiencia sonora, tanto externa como interna. Utiliza el término auralización, -acuñado por el arquitecto Mendel Kleiner para las simulaciones acústicas- en relación al sonido interno, e incluso a la audición interior (sonidos percibidos subjetivamente, como “imaginaciones” sonoras, es decir, oír o crear sonidos en nuestro interior). 

“Yo concibo la sonosfera como algo que se inicia en el núcleo terrestre y que se irradia en conexiones fractales en contínuo crecimiento que vibran sónicamente a través de la Tierra y la rodean. La sonosfera incluye todos los sonidos que pueden ser percibidos por seres humanos, animales, aves, plantas, árboles y máquinas”. P. 16. 

Vemos que aquí de nuevo incluye las máquinas como seres perceptores en la misma medida que nosotros, e incluye el mundo vegetal, aunque no las piedras o las tierras. 

Dice que gracias a la tecnología podemos ampliar nuestra limitada percepción natural de entre 20 hz y 20 khz. Solo por curiosidad, o con fines artísticos, científicos o médicos. 

Puesto que no podemos cerrar los oídos, se necesita energía para poder ignorar los sonidos que no sirven a lo que queramos en ese momento. El cerebro procesa el sonido y  extrapola el significado para actuar. 

“Yo tengo fe en la audición. La audición me lleva a la fe, una fe de que puedo creer a mis oídos tanto como creo a mis ojos”. P. 17. 

“Necesitamos, empero, una palabra que destaque la corteza auditiva y respalde un enfoque auditivo del mundo que complemente al visual. La palabra es la “auralización” de Kleiner. Me apropié de este uso para referirme a modelar mentalmente el sonido de forma creativa en la memoria.”. P. 17

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s