“Stone Tape” y las abuelas piedras

The Stone Tape theory is the speculation that ghosts and hauntings are analogous to tape recordings, and that mental impressions during emotional or traumatic events can be projected in the form of energy, “recorded” onto rocks and other items and “replayed” under certain conditions. The idea draws inspiration and shares similarities with views of 19th-century intellectualists and psychic researchers, such as Charles BabbageEleonor Sidgwick and Edmund Gurney. Contemporarily, the concept was popularized by a 1972 Christmas ghost story called The Stone Tape, produced by the BBC. Following the play’s popularity, the idea and the term “stone tape” were retrospectively and inaccurately attributed to the British archaeologist turned parapsychologist T. C. Lethbridge, who believed that ghosts were not spirits of the deceased, but were simply non-interactive recordings similar to a movie.

The idea that environmental elements are capable of storing traces of human thoughts or emotions was introduced by multiple 19th-century scholars and philosophers as an attempt to provide natural explanations for supernatural phenomena. In 1837 the polymath Charles Babbage published a work on natural theology called the Ninth Bridgewater Treatise. Babbage speculated that spoken words leave permanent impressions in the air, even though they become inaudible after time. He suggested that it is possible due to transfer of motion between particles.

The “Stone tape theory” could also be derived from the concept of “place memory”. In the early days of the Society for Psychical Research place memory was considered an explanation for ghostly apparitions, seemingly connected with certain places. In the late 19th century, two of the SPR involved investigators, Edmund Gurney and Eleonor Sidgwick, presented views about certain buildings or materials being capable of storing records of past events, which can be later played back by gifted individuals.[3]

Another 19th-century idea associated with the “Stone Tape Theory” is psychometry – a belief, that it is possible to obtain knowledge about history associated with an object through physical contact with it. In the 20th century, the idea that objects are able to store and play back past events was re-introduced in 1939 and 1940 by then-SPR president H. H. Price. Price speculated about “psychic ether” as an intermediate medium between spiritual and physical reality, which can enable objects to carry memory traces of emotions or experiences from the past. In his works, he stated that the existence of such traces should be proveable by means of scientific methods and that they yet remain unproved hypotheses.

Following Price’s ideas, an archeologist turned paranormal researcher, T. C. Lethbridge, claimed that past events can be stored in objects thanks to fields of energy, that he believed to surround streams, forests or mountains. His 1961 book Ghost and Ghoul popularized these ideas which allegedly could have inspired the creators of the 1972 BBC play The Stone Tape.

(Sacado de la WiKIPEDIA)

Comentario: Curioso que Babbage, inventor del primer proto-ordenador, sea el mismo que creía en estas cosas. Está claro que en esa época todos los inventos que se hacían estaban basados en una idea mágica de la naturaleza, y en tratar de encontrar ese resorte por el que las cosas sucedían. La búsqueda científica está estrechamente relacionada con la búsqueda y la explicación de lo desconocido.

Por otro lado, esto me recuerda a lo que los indios mexicanos llaman las abuelas, esas piedras que introducen en el temazcal, completamente al rojo vivo, sobre las que se echa agua para llenar el espacio de vapor caliente:

Las piedras abuelas del temazcal

Pictografía de un temazcal azteca en el Códice Magliabechianosiglo XVI.

Los maestros del Temazcal explican que el ritual consiste en despertar por medio del ritual la memoria de la América Nativa y de la Madre Tierra llevando un rezo heredado y recibido en el FUEGO SAGRADO DE ITZACHILATLAN. Agregan que se trata de una “tecnología” espiritual en base al aire ionizado que emiten las rocas abuelas, las que provocan la recuperación de la memoria ancestral. En algunas enseñanzas, las abuelas piedras se conocen como los huesos de la madre tierra.

Los purépechas llamaban al temazcal hurínguequa, con aplicaciones terapéuticas y rituales similares a otras culturas. Su diosa era Pehuame, asociada a la luna y símbolo de la Madre.3 El temazcalli representa el vientre de una madre y, por tanto, era vinculado con la diosa Toci. 

Las piedras que usamos en el temazcal son volcánicas, por lo tanto en su etapa inicial se encontraban en el interior de la Madre Tierra, en sus entrañas, en su corazón y salieron a la superficie en forma líquida. Al solidificarse las tomamos y ponemos sobre ellas el fuego para finalmente introducirlas al temazcal.

La estructura de ramas se cubre con mantas para guardar el calor. En el centro de la construcción hay un pequeño hueco donde se van colocando las abuelas, que vienen al rojo vivio, de estar calentando en el fuego sagrado durante horas. Alrededor de las abuelas la gente se coloca y se cierra la puerta para estar completamente a oscuras. El canal entre el fuego y el inipi no se debe atravesar salvo por el guardián del fuego.
La cosmología Lakota se manifiesta en el diseño, la construcción y la funcionalidad de la onikaghe (cabaña de sudar) utilizada en el Inipi, el rito de purificación.

A estas piedras les llamamos “abuelas” porque consideramos que están mucho antes que nosotros sobre la superficie de la tierra, por lo tanto son mucho mas ancianas que cualquier ser humano. Esto aunado a que durante decenas de miles de años todos los restos corpóreos de nuestros antecesores han regresado a la tierra, quedando sembrados y en contacto con esas piedras que tomamos con tanto amor.

La piedra volcánica es despertada, animada y reactivada con el fuego. Retoma sus propiedades iniciales al quedar al rojo vivo, casi hecha lava, emanando luz y tiene la vibración en alta frecuencia que llamamos calor.

Las piedras entran al rojo vivo y en la oscuridad es lo único que se ve. Cuando el agua las golpea empiezan a salir chispas y vapor. Son como corazones latiendo.

Un ejemplo de un ritual (aunque puede haber más piedras y estar dedicadas a otras cosas.)

Nada será colocado en el Fuego Sagrado, excepto por el Guardián o con su permiso, y el Fuego Sagrado sólo debe ser atendido por él o por un ayudante designado. A petición del guía del Temazcal, el Guardián del Fuego trae las abuelas piedras hasta la puerta del inipi.

La denominada Primera Puerta, fue convocada y luego de cerrar el Temazcal y dejar todo en absoluta oscuridad, el calor fue esparcido por medio del agua que comenzó a caer sobre las piedras invocando la conexión con uno mismo.

Los maestros convocaron a nuevas “abuelas” o rocas milenarias al rojo y procedieron al mismo ritual, cerrando la puerta y vertiendo agua, no sin antes agregar ramas de plantas medicinales. La Segunda Puerta estuvo dedicada a los afectos. Más precisamente a la pareja

La Tercera Puerta llegó al igual que las anteriores y fue dedicada a las relaciones. Nuestra cosmovisión, nuestra contextualización, nuestra vinculación con los ecosistemas, además de las relaciones íntimas con nuestras familias, fueron convocadas nuevamente mediante mantras, cánticos y vapor.

la Cuarta Puerta y última puerta de agradecimiento

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