Transnational Temps Geolocated Sound Works

La cueva ha sido vista como el origen del teatro y del cine, y también se puede observar una cierta tendencia a usarla como equivalente de un medio inmersivo -es notorio que algunos programas y tecnologías de realidad virtual se llamen CAVE (Cave automatic virtual environment), o CAVERN (CAVE Research network)-. Sin embargo, la tecnología no tiene porqué ser sinónimo de una inmersión que anula el contacto con el exterior. Podemos observar el trabajo del colectivo Transnational Temps, cuyos proyectos utilizan la tecnología, los entornos inmersivos y los dispositivos móviles como una herramienta de ampliación de la experiencia en la propia naturaleza, como una forma de comprender esa otra dimensión y otros universos con los que habitualmente no nos relacionamos. En sus proyectos hablan de la extinción utilizando juegos de geolocalización móvil en el entorno urbano, o realizan experiencias colectivas utilizando hamacas para habitar el bosque, usando esa potencialidad del relato y la multiplicidad de historias que se generan y acumulan en un mapa colaborativo. Muchos de sus proyectos parten de una atención a lo sonoro, comenzando por la plataforma pionera No Tours, que recogía iniciativas de “auralidad aumentada”.  Su proyecto de mapeado colaborativo Cosmosis, Earth Blogging, es un archivo en contínuo cambio de experiencias inmersivas en relación a la tierra, en la que usan las hamacas como herramienta de habitabilidad nómada e inmersión en el paisaje, acompañadas a veces de tecnologías de Realidad Aumentada, Realidad Virtual o Geomapping. 

Cosmosis Earth Blogging es un mapa Open Source, dirigido por Rich Blundell en colaboración con el GPS Museum y el VHP Lab. 

En palabras de Fred Adam, el proyecto trata de generar “ experiencias narrativas colectivas” que partan de una interacción profunda con la tierra y a través de su mediación tecnológica: 

“A través de la geolocalización de las experiencias vividas en la naturaleza de la comunidad participante, y solo cuando han sido subidas a la red a través de una sencilla app interactiva para móvil en formato de vídeos, fotos, textos…; se genera un profundo conocimiento compartido y experiencial del entorno físico, paradójicamente a través del acceso y conexión al entorno digital. Como herramienta esencial dentro de este proceso híbrido de inmersión e interacción con el entorno y las tecnologías; el artista propone una sencilla hamaca portátil. Esta funciona para el participante como una nave, una crisálida, un nido que permite pasar tiempo indefinido en suspenso, entre dos árboles, en modo de “observación atenta”. […] Earth Stories se fundamenta, por tanto, como un proyecto dentro de las prácticas artísticas locativas y participativas, explorando el terreno dialógico entre la tecnosfera, la geosfera, la biosfera, la hidrosfera y la atmósfera.”   

El nombre del proyecto, Oika, es una versión “feminizada” del término griego Oikos, que en griego es patriarcado, propiedad y poder, y ellos lo describen como una filosofía de vida que emerge de una “conciencia de la ecología cósmica en la tierra”, de una interconexión práctica y en diálogo con la naturaleza. Estos proyectos provienen en gran parte de las experiencias que tuvieron como colectivo en Transnational Temps (1998-2015), formado por Verónica Perales, Fred Adam y Andy Deck. Realmente merece la pena detenerse en su trabajo y el trabajo que han seguido realizando cada uno de manera independiente un poco más porque aglutinaron en sus piezas un interés pionero en utilizar la tecnología como una forma de reconectarse y comunicarse con el mundo de una manera horizontal e imaginal. Durante los 20 años que estuvieron en activo como colectivo, realizaron piezas para internet, aparatos de geolocalización para realizar geocaching, o aplicaciones móviles. Según explican ellos mismos, una de las premisas del colectivo era usar la tecnología para amplificar la percepción, intensificar la experiencia con el entorno, considerando su producción como ecológica en cuanto a su materialización ya que muchas de sus piezas no han tenido restos materiales. Entienden la herramienta tecnológica como algo que nos permite superponer y acoplar esas capas de información del lugar que no son accesibles sólo desde lo material. No le dan un protagonismo al uso de la tecnología sino que la utilizan para operar un cambio, un cambio concreto y específico en la percepción de las personas. Aunque sus trabajos no se enmarcan dentro de una búsqueda sonora específicamente, han trabajado con el sonido en muchas de sus obras y colaboraciones con otros artistas, científicos, e investigadores, realizando geolocalización sonora, o inmersión audiolocativa, como la denominan, basada en el “storytelling” y la narración experimental. En este tipo de propuestas inciden en “dejar que el espacio hable”, no hacer una inmersión en la tecnología. Se trata de educar el cuerpo para entrar en una escucha profunda que nos permita entrar en un plano de comunicación más complejo y rico con las especies que nos rodean, y al mismo tiempo, considerar el impacto que tenemos como humanos dentro de nuestro ecosistema. Para ellos el arte, y las metáforas que provoca, permiten tomar una distancia más neutral, menos politizada, de algún modo saliendo de tí mismo, tomando una postura exógena. 

En su pieza “Paseo sonoro Precolombino” realizaron una espacialización de los contenidos del Museo de América de Madrid, donde proponen un recorrido que sigue los sonidos de los instrumentos musicales precolombinos de las regiones andinas, creando un paisaje sonoro único al caminar por los jardines del museo. No-Tours (2009-2016) fue una plataforma impulsada por el colectivo de arte sonoro Escoitar y el artista sonoro Enrique Tomás, centrado en las cartografías sonoras y la auralidad aumentada, que proporcionaba una aplicación a artistas y creadores -ahora en desuso-, con la que se podían geolocalizar materiales sonoros asociándolos a un territorio concreto. 

Fred Adam además ha sido director artístico de la aplicación para móviles “Deep Time Walk”, una narración de la historia geológica de la tierra donde cada paso del caminante-oyente se corresponde con un millón de años de evolución, de modo que se puede comprender con el movimiento del cuerpo la proporción de las transformaciones terrestres. 

También siguen su actividad dentro de la plataforma de CGeomap, que comienzan en 2014 Horacio González y Fred Adam, en colaboración con Verónica Perales, y Geert Vermeire, donde trabajan con artistas e investigadores de todo el mundo desarrollando propuestas de lo que denominan “medios locativos colaborativos” o “literatura locativa”. Es con esta plataforma que desarrollaron el proyecto Oika antes mencionado, o el proyecto “Species in Between”. 

“Species in Between” formó parte del festival Analogio Festiva/48th Book Festival of Athens 2019 – Ambient Storytelling, coordinado por Vermeire Geert. Verónica Perales realizó, como una propuesta dentro del grupo de investigación ‘Art and Embodied Cognition in Creative Processes: Ecological Awareness of the Self in the Environment”, un “sound walk” o caminata sonora utilizando un mapa con extractos sonoros geolocalizados. En el mapa se pueden escuchar fragmentos de conversaciones y reflexiones acerca de la “cognición encarnada” o el “pensamiento encarnado”, y observar las prácticas de arte locativo centradas en esta práctica encarnada, en relación a especies no humanas con las que habitamos. 

“Esto tiene que ver con cultivar nuestra relación con el medio ambiente y el cosmos. Observe los cambios en su cerebro después de estas pequeñas prácticas de hoy, incluso si estos cambios son sutiles, ha aumentado su conciencia y su capacidad para experimentar la vida.”

Estos mapas se podrían interpretar, desde la perspectiva de nuestra tesis, como partituras experimentales, que provocan una trasposición de datos y realidades, dándote la capacidad de comprender esas otras formas de vida. En su propuesta escriben: “la cognición encarnada [embodied cognition], utilizando el arte como vehículo, nos guía para reconocer la integración cognitiva de la mente, el cuerpo y el mundo.” considerando así el arte como una herramienta que nos puede hacer cambiar nuestra percepción y construcción del mundo. Perales lo llama “ecología sensocentrista” a este acercamiento de la práctica artística comprometida con el medio ambiente. 

Species in between nace de un proyecto previo de Perales llamado “Writing letters to the fox” (2018), que consistía en mapear en sus rutas por la ciudad, los puntos en los que los zorros conviven con los humanos. Ella considera que cuando caminamos, y cuando cualquier animal camina, está de alguna manera dibujando, aunque no lo podamos ver, o escuchar. El objetivo del proyecto era revelar la convivencia con esos otros no humanos, que aunque sea imperceptible, existe. Geolocalizar esos puntos es una forma de involucrar el cuerpo entero. En su artículo “GPS Drawing y activismo animalista, Writting Letters to the Fox” (2020), describe el marco conceptual con el que ha trabajado en este tipo de propuestas, y se centra en definir el dibujo como el sencillo “ejercicio de marcar, en un continuo espacio-temporal, puntos que conectan líneas”. Esta definición permite entender la práctica del dibujo como una demarcación de un territorio, o un desplazamiento dentro de él, algo que también hacen los animales. “Cada uno dibuja sus “líneas”, ya sean trazadas, sonificadas, excretadas… dibujan con ellas las extensiones de sus cuerpos, de sus vidas; dibujan el territorio “con el que son”, y más tarde añade: “Todos dejamos trazos, dibujamos con nuestros cuerpos la línea de la vida, somos esa línea”. Dibujar para ella, es una forma de aprehender, no sólamente de acumular información. Dibujar con el cuerpo, a escala 1:1, es una forma de pasar por el cuerpo la experiencia del espacio y del tiempo. Una consciencia ecológica necesitará no sólo los cinco sentidos sino todos los “inputs” de los que es capaz el cuerpo como sensor:: kinestesia, cronocepción o nocicepción, e incluso, dice ella, citando a Tonia Raquejo, LEER E INTEGRAR  usando la utopía y la ficción como herramientas para la supervivencia. La tecnología es una herramienta, para Perales, “que nos permite ver mejor, oír mejor, ser más conscientes del impacto que nuestras acciones tienen en el medio… nos acerca a la vida, amplía nuestras capacidades de sentir y amar en equilibrio con el cosmos”. El arte locativo, desde esta perspectiva, es una práctica artística que propone un diálogo entre los espacios virtuales y los espacios reales utilizando dispositivos móviles, y estos dibujos, realizados con el GPS, son tan invisibles como los que realiza cualquier animal con el que compartimos nuestro habitar. Este trabajo es para ella:

“Una invitación a la trasposición, un cambio de perspectiva que permite imaginar cómo se percibe el espacio común desde un cuerpo o postura alterna (no humana). Una experiencia horizontal, que conceda voz y palabra a la otredad no humana sin caer en las repetitivas lógicas antropocéntricas”.  

Usando una metáfora entre la tecnología y la naturaleza, Adam considera el “código fuente”, (un término de la programación informática que define las órdenes que son ejecutadas por un programa), como un código que está también la naturaleza, y que se puede definir como un flujo de información al que podríamos acceder a través de la experiencia. “Hace falta bañarse de forma prolongada en el código fuente con todos los sentidos abiertos y también con la tecnología. Volver una y otra vez al mismo lugar y habitarlo en todas sus dimensiones, en todos sus tiempos solares y lunares, así entendemos el código, se nos revela.” Es decir, una especie de mensaje secreto que nos permite conectar con el cosmos y la Cosmosis. 

En definitiva, en muchos otros ejemplos de su trabajo se puede ver esta concepción del lenguaje tecnológico como una manera de generar nuevas narrativas de conexión con el mundo, con lo otro, con los otros.  

Eco-scope, Transnational Temps, 2007. 

En Eco-scope (2007) Transnational Temps crearon una plataforma web hibridando el concepto de foro y chat, centrada en la discusión de contenidos sobre el cambio climático. Las conversaciones forman un paisaje, ya que cada participante habla desde un punto concreto de la pantalla, y cada bocadillo va desapareciendo a medida que otros participantes van hablando. Con esta pieza ponían de manifiesto no solamente la necesidad de utilizar la capacidad de internet para discutir y comprender colectivamente el tema del cambio climático, sino que también nos habla del propio contexto de internet como un lugar y con una temporalidad específicas que no son para nada transparentes ni “naturales” sino que la forma de relacionarnos en red tiene mucho que ver con las estructuras y plataformas que posibilitan y gestionan esa comunicación colectiva.  

Jungle-ize, de Soundwalk Collective y Francisco López, 2016.

Fred Adam participó como director artístico en la pieza Junge-lized (2016) de Francisco López y Soundwalk Collective. La instalación interactiva inmersiva ofrecía a los paseantes de Times Square durante el mes de la tierra (“Earth month”), la posibilidad de escuchar los entornos y ambientes sonoros de la selva amazónica. En la instalación, que denominan “multisensorial” e “interactiva”, pretende conectar la plaza con la selva amazónica de Perú, siguiendo el meridiano 73 que atraviesa a ambos, con el objetivo de “alentar y celebrar una conversación con la naturaleza”, al mismo tiempo que incidir en el problema del cambio climático.

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