Jorge Barco: Materiales premonitorios y otras especulaciones de la materia

[Extracto de la tesis, De (tecno)geomancia sonora, el paisaje como partitura, Coco Moya, 2016-2022. Contenido creado a partir de las referencias citadas y en base a una entrevista con el artista.]

El artista y comisario colombiano Jorge Barco partió del circuit bending (hacking electrónico de dispositivos comerciales) y las prácticas DIY relacionadas con la producción del sonido desde el 2012. Sus propuestas instalativas son instrumentos que parecen dispositivos ciborg y aglutinan cables, circuitos, piedras y elementos sonoros. Mezcla texturas de ruido con grabaciones de campo de fenómenos sonoros como el electromagnetismo, así como con síntesis analógica en piezas que describe como máquinas que operan entre la ficción y la alquimia. Esta concepción se deriva de su práctica como hacker de circuitos comerciales en el circuit bending, y su experiencia con la materialidad de la tecnología, utilizando resistencias, diodos o potenciómetros, provocando una noción de “alquimia electrónica” como él la denomina durante nuestra entrevista con el. Su contacto con las tribus indígenas amazónicas así como la influencia del trabajo de Humboldt, le hizo asociar su práctica con las cosmologías indígenas y el llamado “tecnochamanismo”, una corriente estética pero también una política, que recoge tanto prácticas artísticas, como filosóficas o activistas que hibridan las tecnologías ancestrales y las contemporáneas [LIBRO TECNOCHAMANISMO, Brasil]. En la práctica de Barco, el azar, el ruido y el cortocircuito se convierten en un ritual, una ”electro-mística”: 

“Más allá de las fuerzas sónicas con texturas ásperas –máquinas, disrupción, improvisación, interferencia, fallo, alteración de los sentidos, ausencia de control, lo divergente, tecnochamanismo, el cortocircuito, el azar y su estética DIY–, hacemos Ruido porque nos genera placer y conjuramos rituales con él; electromagnetismo, geomagnetismo, ondas cuánticas y acústicas, resonando en el cosmos en escalas físicas y metafísicas”. [Entrevista con Jorge Barco, Ruido especulativo y materia premonitoria. https://es.sonicfield.org/ruido-especulativo-y-materia-premonitoria-una-entrevista-a-jorge-barco/%5D

Su primer acercamiento con los minerales fue con el proyecto de investigación sobre los sonidos de meteoritos, con las obras “Tiempos del ruido” (2017) y  “Space Nomads” (2018), en relación a los sonidos de los meteoritos al caer en la tierra, fascinado por todas las narrativas populares asociadas al sonido de un evento astronómico que conecta con la superstición, la religión, y la pseudociencia. La obra es una especie de cámara de las maravillas portátil, que denomina “juguete filosófico” low-tech, en un ensamblaje que incluye procesos sonoros y visuales, trozos de meteoritos y otros minerales, una composición sonora realizada con modulares, sonidos de electromagnetismo y grabaciones de la Nasa. En este dispositivo vemos reflejado una forma procesual de investigación con los materiales, que bebe tanto de la ciencia, como de lo popular, de la tecnología y de la geología, en un proceso investigativo rizomático como él lo llama. 

Esta relación con el ruido como un material evocador de futuros imaginables, la sintetiza luego en la exposición individual “Materiales Premonitorios” (2020), que abarca varias salas donde los dispositivos hechos de meteoritos y piedras que invitan a imaginar el universo al escuchar su materialidad. Barco parece preguntarse, ¿qué es lo que estas piedras tienen que decirnos?. Es así que vemos una relación estrecha con la materialidad del sonido, donde incluso la propia tecnología es tratada como un material capaz de ser transformado, incluyendo los circuitos y la tecnología como una forma más de alquimia y transformación. De hecho, subraya la escucha y el sonido como herramientas estratégicas que nos permiten abordar no sólo lo material y lo físico sino también lo metafísico. 

Para performances como la que realiza en el Festival de Ruido y Política (2019), vemos que utiliza una estructura tomada de la cosmovisión andina para componer su pieza, que divide el mundo en tres dimensiones: las fuerzas telúricas, lo humano, y lo cósmico se exploran en el sonido utilizando esta narrativa.  De algún modo, esos objetos encontrados, tanto tecnológicos como “naturales”, dan cuenta de su fascinación por lo material. Elementos que van construyendo, deconstruyendo y prototipando desde la intuición. 

“Morfogénesis” (2019), Jorge Barco. 

“Machinamentum” (2020), Jorge Barco

“Skriabin” (2015), Jorge Barco

De las obras de esta exposición comentaremos algunas que ofrecen una perspectiva de la práctica sonora de este artista. En “Skriabin” (2015) construye un instrumento ensamblado dentro de una caja de costura de madera, compuesto por módulos de circuit bending, osciladores, secuenciadores y filtros, y otros elementos que utiliza después en performances de improvisación sonora. En “Machinamentum” (2020), realiza una pieza site specific interactiva para la muestra, consistente en una escultura sonora inspirada en el arpa eólica que la gente puede tocar, y que ha utilizado como dispositivo de grabación en otras ocasiones según él mismo nos refiere. Las cuerdas de distintos calibres van desde el techo hasta una piedra, donde micrófonos de contacto amplifican la señal. Por otro lado, en la pieza “Morfogénesis” (2019), entre cuyos materiales se encuentra roca volcánica, hilo conductor o un motor, trata de conectar distintos elementos de la tierra con su origen cósmico, con especial atención a los materiales geológicos como el magma volcánico, los fenómenos electromagnéticos y celestes.  Como se puede percibir en todos estos ejemplos, hay un acercamiento muy libre y flexible a la tecnología y al cosmos desde su materialidad, pero apuntando a una trascendencia.  

El título de la exposición que estamos comentando, parece ya apuntar a lo que propone como una forma de hacer una especulación sonora. Esto quizás, deriva en otra exposición al año siguiente, “Geomancia”, (2021), en la que ya propone específicamente máquinas geománticas: un instrumento basado en el armonógrafo (un aparato del siglo XIX que permite visualizar geometrías armónicas) y donde Barco sustituye el péndulo por una piedra, amplificando además el sonido del feedback del propio péndulo. La máquina consigue hacer audible y visual un sistema de proporciones geométricas asociadas a las frecuencias y oscilaciones. Al parecer es la curadora, Nazaré Soares, la que le introduce en el concepto de geomancia. En el estupendo texto de la exposición, Soares describe al artista como un mediador, que explora la ontología tecnológica en su relación no sólo con lo sonoro, sino con lo cósmico, lo humano y la naturaleza, describiendo su proceso de investigación como un híbrido entre geología, ingeniería mística, composición musical y ecología acústica con un importante componente visual y escultórico. Sigue en su texto: 

“Desde una ecología de los medios, Barco da vida a máquinas premonitorias que traducen repetición, vibración y movimiento, en un abstracto plástico y sonoro, exponiendo así la relación entre lo que escuchamos y lo que vemos. Los patrones de energía vibracional y electromagnética o lo que podríamos llamar nuevos imaginarios, son expresados por una serie de péndulos sísmicos y otras máquinas simpáticas dónde Barco integra el lenguaje sonoro desde una incitación a la observación y a la escucha profunda. El péndulo a través del rol del autómata, funciona como mediador del sagrado invisible, metafísico, electromagnético y tecnológico, siendo la expresión sonora el clímax producido por la infinita interacción de estos fenómenos geológicos enraizados en las fuerzas cósmicas y terrestres. En estas esculturas y autómatas sonoras, basadas en diseños especulativos, descubrimos una artesanía talismánica, mística y totémica.”  (Nazaré Soares, texto comisarial de la exposición de Jorge Barco, Geomancia)

Vemos en su trabajo una profunda transversalidad, que él llama “mestiza”, desde la cuestión material de la construcción de estos instrumentos de interpretación sono-visual, configurados como amalgamas tecno-chamánicas que mezclan diversos campos de estudio como la geología, la acústica o la computación. Nos parece que su trabajo y su filosofía se alinea por completo al objeto de estudio de esta tesis y podríamos decir que es uno de los mejores ejemplos de este tipo de prácticas, en tanto que abraza literalmente el concepto de geomancia como una forma de interpretación especulativa del paisaje que no trata de representarlo. Sus obras tienen un carácter cada vez más site specific y pretende centrarse próximamente en los conflictos por la explotación minera en Colombia. 

Geomancias, Jorge Barco, 2021

Space Nomads 2018 jorge barco

Los tiempos del ruido, Jorge Barco, 2017

Jorge Barco, Banisteriopsis caapi, rama de yagé, bordado y pirita ritual de ayahuasca, 2020. 

LINKS:

https://jorgebarco.wixsite.com/maquinasmestizas

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